Locura de Brisa y Trino
Grabada con la voz de Carmen Linares, la segunda guitarra de Isidro, la percusión de Tino Di Geraldo y con poesías de Federico García Lorca, esta obra marca la búsqueda y utilización de un sistema musical elaborado desde el conocimiento de la naturaleza de la música flamenca. Aunque incluye siete temas, este sistema se aprecia en "Adán" sobre ritmo de soleá, "Normas" sobre la referencia de los estilos de Levante, "Campo" sobre ritmo de seguiriya y el dúo para voz y guitarra "Gacela del amor desesperado", los otros temas "El poeta pide a su amor que le escriba", "Carta a Doña Rosita" y "Son de negros en Cuba" ya más convencionales. Existe una admirable cinta de vídeo elaborada por el Taller de Músics de Barcelona donde Manolo Sanlúcar explica con toda claridad el proceso de descubrimiento y elaboración de este sistema musical que brinda ahora al flamenco. Partiendo de la naturaleza modal del flamenco y de su escala descendente basada en el tetracordio dórico (frigio en la nomenclatura moderna) y cuestionando la interpretación tonal que el mundo musical occidental o "clásico" ("escolástico" es su expresión) hizo y hace del flamenco, en su clase magistral el guitarrista-compositor incide en lo absurdo de considerar el flamenco desde el prisma de la tonalidad. Porque "Estructuralmente y melódicamente somos griegos, de la cultura musical griega, y por otro lado armónicamente, con el sistema armónico occidental, somos occidentales armonizando, entonces esa es la gran fusión, ésa es la verdadera fusión , que la conjugación de estos dos mundos hace que el flamenco sea hoy lo que somos", a defecto de no tener otra herramienta porque está por elaborar, usa el léxico "clásico" para desarrollar su discurso. Partiendo pues del tetracordio LA SOL FA MI que diferencia la naturaleza del flamenco con respecto a otras culturas musicales y usando pues el lenguaje armónico tonal, desde su larga experiencia como músico flamenco señala que para la música flamenca la tónica es Mi, la dominante Fa, La sería la subdominante y Sol la mediante, un sistema armónico fundamentado pues por cuatro pilares en lugar de tres como tiene la tonalidad (tónica, dominante y subdominante), además con una peculiaridad que acusa todo su carácter: entre la tónica y la dominante solo existe medio-tono. A partir de esta premisa con los modos griegos como punto de partida (dórico, frigio, lidio y mixolidio) y sus inversiones hypodórico, hypofrigio, etc., constata que se trata de un sistema abierto y cerrado a la vez puesto que el primer modo (dórico) coincide con el último de los hypos, un sistema completo, con un "desarrollo nada arbitrario, un desarrollo científico". Pasa seguidamente a armonizar con la guitarra cada grado de las escalas griegas, constatando la sensación de reposo que proporciona los acordes elaborados, salvo el acorde elaborado sobre el si del mixolidio que produce tensión. Ampliando a la octava este acorde constata que se trata de un acorde de 9ª, acorde que desde hace años le sonaba flamenco, intuyendo esta naturaleza sin poder explicar el porqué, que resuelve ahora después de su análisis. Moviéndose pues en este sistema abierto y cerrado engendrado a partir del modo dórico que fundamenta el flamenco, aplica los principios de modulación que ha trabajado a lo largo de su obra y sin salirse de la especificidad armónica del flamenco, sobre todo el espacio de medio-tono entre tónica y dominante, elabora este nuevo sistema armónico que le permite modular a cualquier grado pasando incluso por cadencias sobre medio-tonos (base del tetracordio flamenco) que le confiere cierta impresión dodecafónica: utilizar todos los tonos y semi-tonos de una escala dentro de un sistema coherente y sin dejar de sonar flamenco, he aquí la proeza que consigue Manolo Sanlúcar con Locura de brisa y trino, una obra revolucionaria desde la tradición.
Reseña escrita por Norberto Torres.
