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Lunes, 18 Abril 2011 11:51

Misa flamenca: “El flamenco es una oración”

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Misa Flamenca Ballet Andalucía, dirigida por Manuel el Gitano Misa Flamenca Ballet Andalucía, dirigida por Manuel el Gitano
Desde el 21 al 24 de abril la compañía del guitarrista Tito Losada junto al bailaor Antonio Canales presentarán en Chile “Misa Flamenca: los gitanos le cantan a Dios”, un espectáculo donde a través de nueve palos, como granaínas, bulerías, soleás y alegrías, entre otros, se interpretarán todos los cantos de una liturgia. A propósito de esta instancia, quisimos indagar un poco más sobre las misas flamencas y la experiencia chilena en torno al tema.

Una estrecha ligazón existe entre el flamenco y la religión católica. Una de las expresiones de mayor notoriedad son las misas flamencas, las cuales tienen su origen en la constitución del Concilio Vaticano II (1963), que permitió promover la música tradicional de los pueblos, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas.

Incluso, Fray Gabriel del Estal, indicó que “el flamenco es ya de suyo una oración. Se puede expresar con él todos los sentimientos. Pero los más profundos, como los religiosos, son los que más propiamente le van. Pedir a Dios ayuda por la incomprensión de los hombres, por los males de la sociedad, por las desgracias y pecados del mundo, es flamenco de ley” (cfr. ABC,l3-X-l972).

A partir de los 60 comienzan a grabarse, además, los primeros discos de misas flamencas. La primera habría sido la de Fernández Latorre y Torregrossa (1966), que cuenta con la participación de Rafael Romero, Pericón de Cádiz, Chocolate, Pepe “el Culata” y Los Serranos al cante; Víctor Monje “Serranito” y Ramón de Algeciras al toque y con las corales Maitea y Easo. Otras misas flamencas sobresalientes son la de Fosforito (1975); Paco Peña (1991); Enrique Morente (1991); Alfredo Arrebola (2005); y Curro Piñaña (2007).

Para distinguir a una misa flamenca es necesario diferenciarla de otro tipo de expresiones populares, como la misa rociera. Esta por ejemplo, es una liturgia en la que para el santo, aleluya o la comunión se recurre a letras compuestas en tiempo de rumbas, sevillanas y fandangos. La misa flamenca, en cambio, utiliza palos más jondos como las alegrías, tangos o seguiriyas y no requiere, como en el caso de las rocieras, ser interpretadas por un coro.

 

Misas en Chile

Francisco Delgado

En nuestro país las misas flamencas no han sido profusamente desarrolladas, no obstante, hay experiencias al respecto.

Uno de los cultores más antiguos es Manuel El Gitano, quien junto a Sylvia Pacheco y el Ballet Andalucía llevó a cabo en más de una ocasión misas flamencas. Angélica Cires, Francisco Delgado y Daniel Muñoz, en tanto,  son tres de los artistas que han tenido relación con las misas flamencas.

Delgado recuerda que hace unos tres años tuvo la oportunidad de participar de una ceremonia de matrimonio. La novia, amante del flamenco, quería una misa acompañada de cante, guitarra y percusión. “Como conocía muy poco sobre el tema, ya que lo que había visto eran misas flamencas con coros y bailaores en un escenario, incluso en la misma iglesia, me dediqué a estudiar la liturgia, y los momentos esenciales de la misa, para intervenir con el flamenco. Así, con letras propias y música ya definida por los palos que quisimos presentar, se desarrolló esta misa que no contó con baile, ya que se trataba de una ceremonia muy íntima. No sé si catalogarla como una misa flamenca, creo que es mucha pretensión, me conformo con decir que sólo la aflamencamos”.

Para algunos la misa flamenca es considerada como un género musical, lo cual se ve reflejado en obras como la de Paco Peña y Morente y la más reciente, la de Tito Losada. Así lo cree Daniel Muñoz, quien las compara con el gospel, un género musical dentro de la música afroamericana de raíz ‘blusera’. “Aunque en la mayoría de las misas flamencas se adaptan estilos (palos) tradicionales, su género propio está dado por la temática de sus letras y por la estructura en que deben presentarse estos estilos, esto es, siguiendo un orden determinado por las partes de la misa. Además, es justo decir que es un ‘género’, ya que sostenidamente en el tiempo han ido surgiendo nuevas misas flamencas”, sostiene el guitarrista.

Angélica Cires, en tanto, no lo considera un género porque en el caso del rito de la misa, el flamenco, sea instrumental, baile o cante, es un mero acompañante de dicho momento, por lo tanto, está supeditado a los momentos de la liturgia. “Caso similar ocurre con la misa folklórica, donde el rito mismo constituye la ocasión y la música acompañante es extraída del folklore del país o región que represente. Según lo anterior, la misa flamenca no cuenta con la autonomía o libertad para ser considerado un género musical en sí, no puede ser utilizada en un contexto diferente. Obviamente en lo tocante a la misa flamenca que trae Tito Losada imagino que será sólo una representación artística y no habrá un sacerdote en el escenario oficiando una misa real”.

Sea un género o no, la misa flamenca tiene, a juicio de Delgado, un valor, y es el salto que dio desde la intimidad religiosa y el recogimiento a un estado más externo en forma de espectáculo. “El hecho de registrarlo en formato de disco o audiovisual para comercializarlo ya lo define así. “Hemos visto algunas, como la misa de Paco Peña y la de Enrique Morente, las más conocidas, llevadas al DVD, que demuestran el nivel de producción que puede alcanzar, al igual que el flamenco en su génesis: íntimo, familiar, lleno de historia propia. Atributos que con el tiempo le permitieron ser patrimonio de la humanidad. 


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